Crónica del Maratón de Amsterdam 2015

Suman 138 maratones y nos cuentan su experiencia en el Maratón de Amsterdam 2015


Publicado 18-11-2015



JOAN JOSEP SÁNCHEZ – VILAFRANCA DEL PENEDÉS – 64 MARATONES FINALIZADAS

SIXTO PALLARS – VILAFRANCA DEL PENEDÉS – 74 MARATONES FINALIZADAS

Somos dos amigos corredores que entre los dos sumamos 138 maratones. En mi caso, Joan Josep, pese a llevar ya finalizadas 64 maratones, esta era mi primera experiencia internacional. El pasado 18 de octubre tuvo lugar la cuadragésima edición del maratón de Ámsterdam en un ambiente lluvioso y frío, con temperaturas por debajo de los 10ºC en buena parte de la carrera. Estas condiciones meteorológicas, habituales en esta época del año en Holanda, marcaron esta carrera de perfil extremadamente llano, haciéndola óptima para unos y exigente para otros. Si eres de los que necesita calor para que las piernas funcionen, piénsatelo, pero si eres de los que multiplica su rendimiento con un ambiente frío, ¡enhorabuena! ¡Esta puede ser tu carrera!

Cada corredor vive una misma prueba a su manera, y puede contar una historia muy distinta en función de los estados de ánimo por los que has pasado. A continuación, resumimos desde nuestra experiencia particular y desde un punto de vista de corredor popular, lo mejor y lo peor de esta prueba.

Lo mejor del Maratón de Ámsterdam

La salida y llegada situadas en el interior del Estadio Olímpico de Ámsterdam, es una singularidad de esta carrera que le da mucha personalidad. La media vuelta sobre el tartán previa a cruzar la meta es un escenario fantástico para saborear esos metros finales.

Una buena parte de la carrera discurre alejada del centro, pero en el momento de la verdad, cuando entramos en los kilómetros donde las fuerzas pueden empezar a flaquear, volvemos a entrar en una zona urbana, con una presencia significativa de público efusivo.

En el apartado del público es necesario reseñar algunos tramos repletos de carteles de gran originalidad, que hacen tremendamente ameno y motivador el paso por esa zona. Estos son solamente algunos de los que recordamos, pero fueron una infinidad más: “Touch here for superpowers”, “Run as if you stole something”, “Smile if you don’t wear underpants”, “Everything you need is still inside”.

El perfil de la prueba es prácticamente llano por completo, lo que hace de este maratón una carrera rápida en la que aquellos que buscan superar su marca pueden aspirar a ello.

La ciudad de Amsterdam en sí es un buen lugar para pasar un fin de semana, si lo que buscamos es algo más que correr 42 kilómetros.
Lo peor del Maratón de Ámsterdam
Desde un punto de vista organizativo, esta edición del Maratón de Ámsterdam fue bastante mejorable antes, durante y después de la carrera.

No parece que la organización del maratón haya sabido contagiar la fiesta que representa un maratón al resto de la ciudad, para la que esta prueba parece pasar desapercibida los días previos. Por otro lado, la Feria del Corredor de Ámsterdam cubre el expediente, pero queda muy por debajo de nuestras expectativas, si bien hay algún stand divertido que permite que los atletas empiecen a entrar en ambiente tomándose fotos con su dorsal, con disfraces de superhéroe o simulando cruzar la meta.

En la parte inicial del recorrido, encontramos varios cuellos de botella que impiden que el grupo se estire con normalidad y posteriormente encontramos algunos tramos estrechos que nos obligan a alterar el ritmo de carrera.

Los avituallamientos en carrera eran visibles y suficientes, pero resultaban algo cortos, provocando que las aproximaciones de los atletas resulten poco fluidas. Positivamente valoramos que a partir del kilómetro 30 los avituallamientos aparezcan cada 2,5 kilómetros. Este es un detalle que no siempre se da, y que es de gran ayuda.

El punto que peor valoramos es la configuración y servicios de la zona de llegada. Alcanzar la zona de avituallamiento final resulta difícil. La salida del estadio se realiza por un paso estrecho que debe cruzar toda la marea de ”finishers”. Una vez superado este escollo, el avituallamiento que encontramos es excesivamente pobre para tratarse de un maratón, una botella de isotónico, plátanos y “¡that’s all folks! A partir de ahí ya pasamos a una zona mixta de corredores y peatones donde reina el caos. Se echan de menos detalles como los que hemos vivido en otros maratones.



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