Crónica del maratón de Atenas 2015

Francisco Gomez comparte con nosotros la crónica de su 25º maratón: Atenas 2015


Publicado 20-01-2016



Después de haber finalizado en Madrid mi maratón número 24 con un tiempo de 3:56, decidí "celebrar mis bodas de plata" en la distancia haciendo el mismo recorrido que en el año 490 antes de Cristo realizó Filípides desde Maratón hasta Atenas:


“Se dice que fue Filípides, el corredor, el primero que usó esta expresión al anunciar la victoria de Maratón a los arcontes que estaban sentados y preocupados por el final de la batalla: ¡Alegraos, vencemos! Y al decir esto, murió, exhalando su último suspiro junto con la noticia y el saludo (Luciano de Samósata)” Heródoto no relató una carrera desde Maratón a Atenas de Filípides, pero sí la marcha del ejército griego, que recorrió a toda prisa la distancia entre Maratón y Atenas. Esto fue porque los persas recién embarcados en sus navíos tras su derrota en Maratón, podían rodear la península Ática en poco tiempo y tomar la indefensa Atenas. Pero para cuando los persas avistaron la ciudad, los soldados griegos ya habían llegado a ella y, viendo que la ciudad estaba bien defendida decidieron dar media vuelta y volver a Persia.


Para la organización del viaje busqué en internet agencias que lo llevaran a cabo. Afortunadamente encontré a Running Travel y a Cesar. Solo tengo palabras de agradecimiento por la profesionalidad, atención, buen trato, organización del viaje....etc....todo perfecto. No tengo duda que repetiré con Running Travel en un futuro.


Así que tocaba poner a tono el cuerpo para los 42 kilómetros una vez más.... Era el momento de utilizar la cabeza, poner en funcionamiento el espíritu de superación y la fuerza de voluntad que constituyen la brújula de mi entrenamiento. No soy un corredor rápido, competitivo.....ni lo voy a ser. Solo busco disfrutar con lo que hago y acabar cada carrera es mi mayor ilusión.


La noche anterior al evento no dormí mucho aunque estaba tranquilo. Nos levantarnos a las 5 de la mañana para desayunar temprano y luego ir a la parada de metro de Evangelismos donde nos subimos Rubén, Juanjo y yo en uno de los muchos autobuses que la organización había dispuesto para trasladarnos a la salida. Y como el trayecto que hicimos era el mismo que íbamos a hacer corriendo, nos pudimos hacer una buena idea de la dureza que nos esperaba vivir en nuestro propio cuerpo.


Una vez llegamos al municipio de Maratón tocaba esperar en una zona extensa que tiene un estadio de atletismo, una estatua de Hermes (que es el dios olímpico mensajero, de las fronteras y los viajeros que las cruzan) y un pebetero encendido con la llama olímpica. Todos los corredores estábamos impacientes.....Cada uno con sus historias propias, sus ilusiones, sus miedos......El ambiente era casi mágico: desde que empecé a correr en el 2002 nunca pensé que el 8 de noviembre de 2015 estaría en Maraton para hacer mi 25 maratón!!!.....


A las 9 de la mañana se dio la salida con una temperatura de casi 18 grados. Era un momento especial por el significado histórico del recorrido de la prueba, pero sobre todo porque esta vivencia tan personal se estaba convirtiendo en algo real, tangible….después de tanto tiempo esperando ese instante.


Los primeros kilómetros fueron fáciles con perfil tendente hacia el descenso. Mi ritmo era tranquilo de unos 5:35 de media, Y en esa media de tiempo llegué al kilómetro 5 desde el que durante unos dos kilómetros corrimos rodeando el túmulo donde fueron enterrados los soldados atenienses fallecidos en la batalla de Maratón. Era un terreno llano a unos 8 ó 9 metros sobre el nivel del mar donde el público ofrecía hojas y coronas de laurel para llevarlas hasta Atenas como un símbolo de victoria.


Hasta el kilómetro 9 el perfil seguía siendo favorable. Pero el calor se hacía notar cada vez más y la carretera poco a poco nos “enseñaba sus dientes” con largas subidas mezcladas con algunas bajadas que forman un recorrido rompe piernas hasta el kilómetro 31. A pesar de todo, consigo pasar el kilómetro 10 en 56 minutos con buenas sensaciones. El público que estaba a ambos lados de la carretera no paraba de animar exclamando "pame, pame" (que es una palabra griega cuyo significado es "vamos, vamos") y bravo, bravo....En especial, fue muy reconfortante ver como muchos niños ponían sus manos para chocarla con todos los corredores que se acercaban a ellos.


Yo seguía a mi ritmo constante de carrera escuchando la música que había seleccionado para esta ocasión, aunque mi cabeza me decía que tenía que seguir siendo prudente dado el desconocimiento que tenía por no haber corrido nunca el maratón de Atenas. Hice bien porque fueron en aumento las dificultades orográficas entre los kilómetros 11 al 21 puesto que de 9 metros sobre el nivel del mar pasamos a 93 metros cuando llegamos a la media maratón. Mi ritmo de carrera ya era más lento que en los primeros 10 kilómetros y en los avituallamientos necesitaba echarme agua por la cabeza para mitigar el fuerte calor, Estas circunstancias provocaban que muchos corredores abandonasen la prueba….algunos en silla de ruedas. Yo permanecía concentrado en el esfuerzo y en mi objetivo de llegar a meta.


En ese convencimiento me acerco al kilómetro 21 con la idea de que empieza mi cuenta atrás para llegar lo mejor posible al kilómetro 31, que es el punto más alto del recorrido a 251 metros sobre el nivel del mar, es decir, unos 243 metros de desnivel respecto al punto más bajo, Notaba la dureza de los kilómetros hechos, del calor….A esto se unía que mi preparación física estaba resentida debido a los problemas de gripe que me impidieron entrenar durante una semana entera a falta de cuatro semanas para el maratón y que me volvieron a afectar entre el miércoles y el sábado de la misma semana de la carrera. Pero estas cosas son así y no hay que buscar excusas.


Y por fin lo vi....llegué al kilómetro 31!!!!...Llevaba tanto tiempo subiendo cuestas que me preguntaba si de verdad lo que quedaba hasta meta era cuesta abajo como figuraba en la altimetría. Afortunadamente fue así, pasándose de los 251 metros a 112 metros sobre el nivel del mar. A partir de ahí ya sabía que el maratón lo tenía casi...casi en mis manos....


No obstante, aunque el perfil era favorable las fuerzas andaban bastante tocadas. A mi cabeza llegaban síntomas de debilidad y cansancio....Menos mal que mi voluntad no flaqueaba y mi cuerpo respondía a pesar de las horas transcurridas...Cierto que no iba a hacer un tiempazo en meta pero..... ¿qué más da? ¿Acaso es menos importante el que acaba el último que el primero? Yo valoro el esfuerzo, respeto la dedicación y el interés de cada persona en acabar esta mítica prueba sin importar la marca. Ya sé que mucha gente dirá que me justifico pero lo único cierto es que correr un maratón es una experiencia personal donde no hay que compararse ni competir con nadie excepto con uno mismo.


Ya solo me quedaban dos kilómetros para llegar. La multitud se agolpaba en los laterales de las calles…te iban llevando en volandas. Me quito los cascos de la música para poder sentir el calor y el ánimo del público griego. Mi ritmo ha ido mejorando llegando a hacer en 10 minutos y medio la distancia que hay entre el kilómetro 40 y el 42. Y en esa parte, de repente giramos 90 grados hacia la izquierda por una calle que tiene una bajada muy pronunciada de unos 350 metros. ¡¡¡ Ya podía ver el majestuoso estadio Panatinaikos,...!!!


La entrada en el estadio de 1896 me produjo sensaciones únicas, emocionantes, indescriptibles,...que me acompañarán siempre....No he cruzado una meta tan espectacular en ninguno de mis otros 24 maratones.


Mi marca fue discreta….4:11:59 pero estoy muy orgulloso de ella porque acabé una carrera más, Y ese es y será siempre mi objetivo. Esta es mi forma de vivir y disfrutar de este deporte.



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